viernes 22 de mayo de 2009

Raúl López y Bullock no bastan


El base de Vic hizo un auténtico partidazo en el duelo ante Ricky, deslumbró y demostró una vez más lo gran jugador que es. En los dos partidos de Play-Off lleva unas valoraciones de MVP.

Y la serie de playoff de cuartos entre DKV Joventut y Real Madrid comenzó en Badalona. Oficialmente lo había hecho el pasado sábado en Vistalegre, donde el equipo de Joan Plaza se paseó ante una 'Penya' sin acierto, sin energía, sin respuestas, y un Real Madrid todo lo deslumbrante que puede ser más allá de sus conocidas carencias. Aquel 79-62 (maquillaje verdinegro incluido) ponía al Real Madrid con un match-ball ante un DKV herido en el ánimo y en el corazón, con Ricky casi fuera de juego por una distensión de cadera.

Pero la eliminatoria llegó a Badalona y la serie se destapó con todos los ingredientes de los choques entre estos dos clásicos del baloncesto español: tensión, presión ambiental, alternativas y emoción hasta el último segundo. Y victoria del DKV, que volvió de entre los muertos para colocar el 1-1 y obligar al Real Madrid a otro esfuerzo, un partido con la ventaja de ser local y el inconveniente de la presión, la gestión del miedo al fracaso: ningún equipo en los últimos playoffs perdió una eliminatoria a 3 partidos después de ganar el primero. El Real Madrid buscará no romper la estadística. El premio será una plaza en semifinales.

Para ganar, el Joventut tuvo que creer. Y después jugar. O jugar y después creer. El arrebato de fe tuvo nombre y apellido: Ricky Rubio. El base, duda hasta última hora, saltó a la pista mediado el primer cuarto. Hasta entonces el Real Madrid había salido como un tiro. Los dos equipos intercambiaron cuatro triples consecutivos (6-6) antes del primer hachazo blanco (10-18). Pero Ricky no quería otro paseo del Real Madrid, no quería despedirse así de la ACB antes de volar a Estados Unidos. El genial base activó el corazón de la grada, que comenzó a latir a ritmo de playoffs. Ricky lideró el despertar de su equipo en actitud y defensa, y la 'Penya' comenzó a morder en la presión, a asfixiar al Madrid desde los saques de fondo. Siempre los eternos brazos de Ricky, las piernas infatigables. Siempre en los 2 contra 1 y siempre al mando en ataque: 24 de valoración, 16 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias, 4 robos de balón, 6 faltas recibidas.

Pero la transformación del Joventut fue más allá, con más descaro en ataque, más ritmo de juego y una actitud abrasadora con la que robó al Madrid la hucha de las segundas oportunidades (14-7 en rebotes ofensivos, 35-30 totales). La pintura, una autopista para el Real Madrid en el primer partido, era una jungla en la que trabajaba a destajo Sonseca y dominaba un gigantesco Moiso (16 puntos, 4 tapones). La intimidación verdinegra apocó a todos, incluido Felipe Reyes, que capturó 10 rebotes pero se quedó en 5 puntos con una sola canasta en juego.

Y claro, sin Felipe el Real Madrid es mucho menos Real Madrid, por mucho que sus jugadores exteriores prolongaran su finura del primer partido. Raúl y Bullock (22 y 16 puntos respectivamente) pusieron casi toda la calidad en el bando blanco y 14 de los 16 puntos del equipo de Plaza en el último cuarto. El resto, nada. Ni miraron al aro en los momentos calientes. Bullock sostuvo al Real Madrid con una estampida de 10 puntos seguidos en el último cuarto que cortaba las alas del DKV (67-61 al término del tercer parcial), pero en la guerra final de nervios los locales fueron el tuerto con un Moiso brutal que barrió todo cerca de su aro y palmeó la canasta definitiva (78-74).

Antes del desenlace, el Joventut fue poco a poco haciéndose merecedor del triunfo hasta creer en ello definitivamente. Al menos por esta noche, veremos en el tercer partido. El Real Madrid, mucho menos afortunado que en el primer duelo, fue encontrando héroes anónimos que ponían parches a la mayor intensidad y variedad de alternativas de su rival. En el segundo cuarto apareció un sorprendente Massey, que logró en ese parcial sus 12 puntos y ya no apareció más. Tomas y Winston dejaron cositas, escasas, Van den Spiegel un par de canastas de pívot clásico... pero al final, nada. Nadie que acompañara a Raúl y Bullock, con Felipe mostrando síntomas de agotamiento y el resto sin chispa, especialmente apagados Mumbrú o un Llull muy acelerado y desafortunado en ataque.

El Joventut, por el contrario, tuvo a sus jugadores fuertes en buena sintonía, incluido Mallet (16 puntos, casi todos en momentos importantes) y Pau Ribas (10 puntos). Hasta Coby Karl estaba metido en el fregado. Sobre la bocina del descanso anotó un triple desde el centro del campo antes de cargarse de faltas por una ingenua y excesiva intensidad. Las personales amenazaron con lastrar al Joventut, que se cargó muy rápido y entró rápido en bonus siempre... hasta el último cuarto, en el que se protegió mucho mejor y no cometió la quinta de equipo hasta los segundos finales, cuando el Real Madrid ya se desangraba entre malas selecciones de ataque, que le privaron de la sentencia en la serie pese a la lucidez de Raúl y los titánicos ejercicios de clase de Bullock. Demasiado poco para asaltar el fortín de una 'Penya' que no había ganado en toda la temporada un partido ante los grandes. Ganó el primero decisivo. Para estar en semifinales deberá ganar otro, pero será en Vistalegre y ahí el Real Madrid jugará con el cuchillo entre los dientes porque sabe que ya no tiene margen de error.

El Real Madrid empieza los Play-Off aplastando al DKV


Fue un paseo, una paliza de esas que dejan aturdido al rival. El Real Madrid, con la inestimable colaboración de un pésimo DKV Joventut, ganó el primer partido de la serie (1-0) por 79 a 62 para hacer bueno el factor cancha y dejar la eliminatoria a tiro de un partido para los chicos de Joan Plaza.

Los catalanes se vieron desconcertados por el ímpetu merengue, y aunque hicieron lo suyo en el primer cuarto, no dieron abasto con lo que les estaba cayendo encima. No hubo respuesta de los verdinegros a partir del segundo parcial. Todo estaba saliendo a pedir de boca para los locales, que incluso se permitieron el lujo de dosificar efectivos.

Principio del fin
Los catalanes sufrieron una brutal pájara en el segundo cuarto coincidiendo con la lesión en una ingle de Ricky Rubio y los blancos pudieron cumplir con lo que se esperaba de ellos. Bullock fue de nuevo protagonista con 14 puntos, bien escoltado por los 10 puntos y 8 rebotes de Felipe Reyes y las ocho asistencias de Raúl López. El conjunto merengue demostró estar enchufado a los playoffs, pero enfrente, se notó y mucho la ausencia de Ricky.

Aunque, los primeros compases fueron igualados, no tardaron mucho en emerger la figuras blancas, empezaron a encestar a buen ritmo para ayudar a desentumecer a los suyos. Massey y Winston se apuntaron a la fiesta aprovechando los problemas de altura de la Penya y lograron borrar las esperanzas visitantes sin muchos problemas. Después, ya con la moto en marcha, empezaron a correr para terminar el primer cuarto con un parcial de 18-13 que era el principio del fin para los verdinegros.

El MVP de la Liga regular, Felipe Reyes, volvió a regalar movimientos de garra y talento de esos que suben la autoestima. Todo ello en pleno banquete de los locales en el segundo cuarto, que se marcharon en el marcador gracias al paupérrimo porcentaje catalán en tiros de campo. Un parcial de 13-0 acomodó al anfitrión antes del descanso (47-23).

Así, sin ninguna compasión, el Madrid dejó el asunto sentenciado con una primera parte redonda. La igualdad brilló por su ausencia y sólo Hernández-Sonseca dio la cara en los de Badalona con 8 puntos y 11 rebotes. Mientras tanto, el Madrid siguió a lo suyo, metiéndole más diferencia a un patético Joventut, con sus estrellas desaparecidas y con la cabeza en el segundo partido.